Pastel salado con ganas de primavera…

Después de meses de frío, de semanas desapacibles de color gris, de días y días húmedos y neblinosos, con la “poalla” (que es como llamamos aquí en Galicia a esa llovizna fina y contumaz que cala hasta los huesos) sin darnos tregua… ha llegado Marzo, cargado de luz y calorcillo, ¡por fin!, para invitarnos a salir de casa, a sacudirnos de tanto invierno acumulado, a desentumecer los músculos, y a disfrutar del sol y de esos minutos que poco a poco va arañando y sumando el día a la noche.

Y yo que adoro el buen tiempo, adoro caminar, y adoro perderme hasta agotarme entre árboles, he aprovechado este fin de semana esplendoroso para calzarme las zapatillas de sendereo, por primera vez este año, y “patear” el bosque.

La naturaleza hace semanas que ha despertado de su letargo invernal y está en ese punto de explosión verde-brillante, en pleno “renacimiento”, que es un gustazo para los sentidos.

Nada mejor para abrir el apetito que una buena caminata, pero si vuelves a casa cansada de andar, tampoco te apetece mucho ponerte a cocinar algo laborioso y complicado para la cena. Así que, previsora que es una, antes de salir, dejé preparada en la nevera la recetilla que a continuación os explico, y que resulta perfecta para una cena fría, apetitosa y sencilla.

 

Para elaborar este pastel salado necesitaréis:

  • Salsa mahonesa.
  • 15 rebanadas de pan de molde sin corteza.
  • Unos 200 gr de surimi rallado.
  • 8 lonchas de jamón cocido o pechuga de pavo.
  • 9 lonchas de queso.
  • Unos 200 gr de tomate rallado.
  • 3 latas pequeñas de atún.
  • Rodajas de tomate y huevo cocido para decorar.
  • Molde de aluminio (yo uso el rectangular grande de la marca Albal, es la medida perfecta).

 

Comenzamos mezclando en un bol el atún y el surimi con tres o cuatro cucharadas de mahonesa y reservamos.

Forramos la base del recipiente de aluminio con una primera capa de pan de molde.

Y la untamos ligeramente con mahonesa.

Cubrimos ahora con las lonchas de fiambre…

y las de queso.

Volvemos a poner una capa de pan sobre la que extenderemos el tomate rallado.

Añadimos la mezcla de atún, surimi y mahonesa, extendiéndola bien por toda la superficie.

Terminamos con otra capa de pan y cubrimos con film transparente…

Cubrimos con un cartón de la medida de nuestra bandeja y ponemos peso encima.

Reservamos en la nevera unas tres o cuatro horas… ya sabéis, en mi caso aproveché para corretear por el monte 😀

Y sólo nos queda desmoldar sobre una bandeja apropiada, cubrir con mahonesa y decorar con rodajas de tomate y huevo rallado.

Y aquí el resultado final… apetitoso, verdad?

Es muy posible que aún nos aguarden días de frío y lluvia, pero mi consejo es que aprovechéis el regalo del sol y salgáis a disfrutar de las maravillas que la naturaleza nos brinda.

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