Tres días en Budapest

El 29 de Abril llegamos a Budapest desde Viena, en un placentero viaje por tren de algo menos de dos horas y media de duración.

Documentándonos durante el viaje

Como siempre, después de instalarnos en nuestro hotel situado en Pest, salimos a la calle con la desorientación acostumbrada dispuestas a aprovechar al máximo la soleada tarde, y pocos minutos después tenemos ante nosotras la imponente Basílica de San Esteban, la iglesia más grande del país.

Nos encaminamos a la Avenida Andrássy, la calle más emblemática de la ciudad, y sin prisa pero sin pausa la recorremos entera en ambos sentidos. Vamos encontrando a nuestro paso las edificaciones más representativas, como por ejemplo el edificio de la Ópera Nacional, (al que volveríamos al día siguiente. Muy recomendable la visita guiada). La llamada Casa del Terror, antiguo cuartel de la Gestapo y posteriormente de la policía secreta comunista, convertido en la actualidad en un museo dedicado a los períodos fascista y comunista que sufrió la capital húngara en el siglo XX. Y un poco más adelante en la plaza que lleva su nombre, nos encontramos la casa memorial de Zoltán Kodály, que junto a Béla Bártok, fue uno de los más destacados músicos húngaros de todos los tiempos.

Y llegamos por fin a la Plaza de los Héroes, la más importante de la ciudad donde están situados los museos de Bellas Artes y el de Exposiciones Artísticas. Por cierto… aviso a navegantes: el museo de Bellas Artes estará cerrado por reformas hasta la primavera de 2018, así que durante ese período si queréis ver la mejor selección de la colección de arte, tendréis que ir a la Galería Nacional Húngara que está situada en el castillo de Buda, donde ha sido provisionalmente trasladada desde el mes de Junio. Nosotras nos quedamos con las ganas de verla 😦

Desandamos los pasos dados hasta ahora y regresamos a las inmediaciones de nuestro hotel para buscar un lugar donde cenar y reponer fuerzas de nuestro primer día en Pest.

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Día 2

Con la idea en mente de pasar la mañana en Buda, nos encaminamos hacia el Puente de las Cadenas, el símbolo de Budapest que une ambas ciudades sobre el Danubio.

Situado al lado del puente está el Funicular de la colina de Buda, el mejor medio para subir hasta el Castillo. Se inauguró en 1870 y fue el segundo que se construyó en Europa.

La vista desde el Castillo de Buda es espectacular!

Actualmente, el Castillo de Buda alberga la Biblioteca, la Galería Nacional Húngara y el Museo de Historia de Budapest.

Visitamos en las inmediaciones el mirador del Bastión de los Pescadores, con sus siete torres dedicadas a las siete tribus magiares.

Y la preciosa Iglesia de Matías.

Regresamos a Pest y después de comer nos dirigimos a la Ópera Nacional para disfrutar de la visita guiada. Merece mucho la pena. Dura una hora más o menos, el recorrido es ameno y ofrecen mucha información. Por si también os apetece comprar una entrada para una ópera o ballet os dejo aquí el enlace a su página, los precios son bastante asequibles pero conviene reservar con tiempo.

A la salida de la ópera decidimos dar un largo paseo hasta Isla Margarita Nos dirigimos de nuevo hacia el Puente de la Cadenas y atravesamos la Plaza Széchenyi (antigua Plaza Roosevelt). Siguiendo la orilla del Danubio pronto nos encontraremos con el imponente edificio del Parlamento (que visitaríamos al día siguiente con más detalle).

Es en el recorrido de este tramo donde nos encontramos con la impactante y emotiva obra de los artistas húngaros Can Togay y Gyula Pauer. “El monumento de los zapatos”… sesenta pares de zapatos de hombres, mujeres y niños, realizados en hierro colado y situados en el borde mismo del muelle, que rinden homenaje a las victimas del holocausto de la segunda guerra mundial. Cientos de víctimas inocentes a las que se les ordenaba descalzarse para luego ser asesinadas de un modo cobarde, con un disparo en la espalda y que eran después arrojadas a las aguas del Danubio.

Llegamos a Isla Margarita a través del puente del mismo nombre y descansamos de la caminata que nos hemos dado.

Disfrutamos durante un buen rato del espectáculo de “La Fuente de la Música” … 🙂

Regresamos al hotel, cansadas y felices, para refrescarnos un poco antes de la cena en el estupendo Bali Caffe.

Sin duda este ha sido un día intenso y muy bien aprovechado! 😀

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Día 3

Nos marcamos dos claros objetivos a visitar en nuestro último día en Budapest. La Sinagoga y el Parlamento, dos lugares imprescindibles en los que emplearemos toda la mañana.

Comenzamos por la Gran Sinagoga, entre otras cosas porque la tenemos al lado de nuestro hotel.  Además tenemos la fortuna de contar con una guía en exclusiva, ya que sólo nosotras tres estamos en el grupo de las visitas en español de primera hora. Así que nos ponemos en manos de Judith, una mujer todo atención y simpatía, y nos dejamos deslumbrar por toda la historia que alberga este complejo formado por la sinagoga, el museo y cementerio judíos y el templo de los héroes.

Pinchando aquí podéis ver una imagen en 360 º del impresionante interior.

Detrás de la Sinagoga, en el Parque del Memorial, hay una preciosa y conmovedora escultura llamada El árbol de la vida. Homenaje a los 600.000 judíos húngaros asesinados por los nazis. Se trata de un sauce de plata diseñado en 1990 por Imre Varga, en cuyas hojas figuran nombres de familias víctimas del holocausto. Una de las mayores donaciones para su ejecución la ofreció el actor Tony Curtís, en homenaje a su padre, judío de Budapest.

El árbol de la vida

El árbol de la vida

Cumplido el primer objetivo nos dirigimos al Parlamento, el edificio más impresionante y representativo de la ciudad. Construido entre 1884 y 1902, fue la obra más grande de su época. Consta de 691 habitaciones y tiene unas dimensiones de 268 metros de longitud y 118 metros de anchura.

Al acabar la visita guiada tuvimos la ocasión de asistir al cambio de guardia.

Queremos despedirnos de Budapest y poner punto final a este maravilloso viaje que iniciamos 10 días antes en Praga, de la manera más “dulce”… para ello visitamos la pastelería más famosa de Hungría. El café Gerbaud, un auténtico paraíso  que os recomiendo sin duda y que hará las delicias del más exquisito paladar.

 

 

Y como a golosas no nos gana nadie, vamos a darnos el último capricho, porque como decía un amigo mio: ” la vida es demasiado corta para tomar una mala cerveza” 😀

Para ello nos dirigimos al hotel Boscolo, en cuya planta baja está la cafetería con más clase y dicen, de las más bellas del mundo. El New York Café.

Budapest nos ha encantado! 🙂

Si estáis pensando en viajar a Budapest  y queréis un alojamiento céntrico, cómodo y con buena relación calidad/precio, os recomiendo el Budapest City Central , el personal es super atento y estuvimos muy a gusto.

Y por supuesto este tercer “capitulo”, y los dos anteriores de este espléndido viaje, se los voy a dedicar a mis “compañeras de aventuras” Marina y Rosa. Gracias chicas! “mochilear” con vosotras es siempre una experiencia divertida e inolvidable. 😀

Habrá que ir pensando en la del año que viene, no?… 😉

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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