Visitando San Petersburgo: el Hermitage (II)

Nuestro segundo día en San Petersburgo lo dedicamos casi en su totalidad a visitar el complejo del Hermitage.

EL HERMITAGE

Uno de los museos más grandes e importantes del mundo, cuyas colecciones de pintura y antigüedades se reparten en un complejo formado por varios edificios conectados entre si, a orillas del río Neva.

Vista del Hermitage desde el Neva. En primer término el Palacio de Invierno.

Desde la Avenida Nevsky podemos acceder a la Plaza del Palacio atravesando el Arco de triunfo del edificio del Estado Mayor.

En el centro de la plaza se levanta la columna triunfal de Alejandro, que conmemora la victoria rusa sobre las tropas napoleónicas. Proyectada por Montferrand y terminada en 1834, sus 47 metros de altura están coronados por un ángel de bronce que representa a Alejandro I levantando al cielo su mano derecha.

El edificio más antiguo y famoso de la plaza es el Palacio de Invierno

La leyenda dice que si dedicáramos sólo un minuto a ver cada objeto del Hermitage tardaríamos unos once años en verlos todos. Es posible que exista cierta dosis de verdad en ello, ya que el turista suele salir cansado y con la sensación de que la visita ha sido insuficiente. Mi consejo es que, como ocurre con los grandes museos imposibles de abarcar en una visita normal, lo más acertado y satisfactorio es pasear por él, y detenerse de vez en cuando frente a una obra donde la curiosidad o vuestras preferencias os lleven. Los fondos del museo tienen casi tres millones de piezas de las que se exhiben una tercera parte. El recorrido aproximado de sus 400 salas es de unos 24 kilómetros, por lo que sería preciso vivir en la ciudad para conocerlo en detalle. Yo os voy a dejar sólo una pequeña pincelada para no aburriros demasiado.

Los edificios del Hermitage

La visita comienza en el hall del Palacio de Invierno, dejando deslumbrado al visitante desde el inicio, tras subir a la primera planta a través de las fastuosas escaleras de los Embajadores o de Jordán (mármol, granito y oro).

En el llamado Pequeño Hermitage está la preciosa Sala de Pabellones.

Allí podemos contemplar el curioso “Peacock Clock” (reloj pavo real) de 1770

Proseguimos nuestra visita ahora por el llamado Gran (Viejo) Hermitage. Aquí se exponen obras del renacimiento italiano: Giorgione, Tiziano y Leonardo entre otros.

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Nos dirigimos ahora al Nuevo Hermitage, construido especialmente para albergar las colecciones del museo. Antes pasamos por el vestíbulo del Teatro Hermitage.

Vestíbulo del Teatro

Comenzamos la visita por la primera planta, que alberga colecciones de pintura italiana, flamenca, alemana, española, y salas dedicadas a obras de Rembrandt, Van Dyck, Rubens etc.

En la Sala Española se exhiben lienzos de los artistas españoles más destacados de los siglos XVI y XVII. Una de las colecciones más importantes de pintura española fuera de nuestro país.

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Si os apasiona el arte, pasear por estas salas supone un disfrute absoluto.

Descendemos a la planta baja donde se expone escultura y antigüedades romanas, griegas etc.

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Estamos llegando al final de nuestra visita a este extraordinario museo, pero aún queremos ver algunas salas de especial interés para nosotros. Para ello descendemos por las escaleras que nos conectan de nuevo con el Palacio de Invierno.

Un paseo por la sala del Antiguo Egipto…

Y otro por unas salas poco frecuentadas, las que corresponden a la cultura y el arte de las tribus nómadas de Altái. Con piezas realmente curiosas y sorprendentes, como una de las alfombras más antiguas del mundo, un carro ceremonial del siglo V a. C. o las momias tatuadas Pazyryk.

Y como curiosidad mencionar a los gatos del Hermitage, alrededor de 70 mininos viven aquí manteniendo a raya a los roedores que pudieran dañar sus tesoros artísticos. Los gatos se han convertido en protagonistas importantes de la vida del museo, forman parte de la leyenda e historia del Hermitage e incluso tienen su propio sitio web

Han sido unas cuatro horas de visita y se nos ha despertado el apetito. Abandonamos el Hermitage maravillados con todo lo que hemos visto, y con todo lo que atesora este magnífico museo.

Hora de comer… lo hacemos espléndidamente en “Le Pain Quotidien”, muy recomendable, carta variada, platos muy ricos, ambiente agradable e impecable servicio.

Tras el almuerzo nos dirigimos de nuevo a la Plaza del Palacio, esta vez vamos a visitar la parte más nueva del Hermitage que está expuesta en el ala este del imponente edificio del Estado Mayor.

Esta parte del edificio está totalmente reformada y adaptada a las necesidades del museo. En 2012 se expusieron obras en él por primera vez.

Sus salas albergan pintura alemana y holandesa del siglo XIX. Arte francés del siglo XIX y XX, aquí se trasladó la famosa colección de impresionistas y postimpresionistas del Hermitage. Y las maravillosas colecciones de las obras de Monet, Renoir, Cezanne, Gaugin, Van Gogh, Matisse, Picaso etc.

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Ha sido un día intenso pero muy interesante. El Hermitage era uno de los principales atractivos de este viaje y desde luego no nos ha defraudado, incluso nos hemos quedado con ganas de repetir la experiencia.

Para regresar a la avenida Nevsky pincha sobre la matrioska roja.

Para visitar el Palacio de Catalina pincha sobre la matrioska azul.

 

Palacio de Catalina

Avenida Nevsky

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One thought on “Visitando San Petersburgo: el Hermitage (II)

  1. Pingback: Visitando San Petersburgo: El Palacio de Catalina (III) | Marieta, pásame la receta!

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