Desde la duna de Monte Branco hasta Camariñas: sexta etapa del “Camiño dos faros”

Al iniciar esta etapa estaremos llegando al ecuador de toda la ruta del Camiño dos faros. En esta jornada caminaremos alrededor de unos 18 km.

El punto de partida será la espectacular duna remontante de Monte Branco. Con sus 150 m de altura es la más alta de la península y una de las más altas de Europa.

Vamos a atravesar una zona medioambientalmente muy sensible por lo que no conviene salirse del sendero de arena señalizado para no dañar la vegetación.

Sobre todo el arenal de caramiñas (Corema album), una planta que antaño estuvo presente en toda la costa gallega, pero que hoy se encuentra en peligro de extinción y da nombre a la localidad de Camariñas, destino de nuestra etapa.

El sol se muestra tímido esta mañana cuando llegamos a la Playa do Trece, un majestuoso arenal formado por pequeñas calas divididas por restingas de rocas adentrándose en el mar.

Al final de la playa el sendero nos conduce al Cementerio de los Ingleses. En este lugar, en la restinga conocida como Punta do Boi se produjeron tres terribles naufragios a finales del siglo XIX:

– El Irish Hull, un barco vapor inglés tripulado por 38 hombres de los que sólo uno sobrevivió al naufragio del día 5 de noviembre de 1883.

– El buque británico Serpent se fue contra las rocas de Punta Boi el 10 de noviembre de 1890. De sus 175 tripulantes, sólo tres lograron milagrosamente salvar su vida, el resto fue enterrado por los vecinos de la zona en el mismo lugar donde dieron sepultura a los del Irish Hull, consagrando así un pequeño cementerio que acabaría llamándose “de los ingleses”. Fue a raíz de la tragedia del Serpent cuando se inició la construcción del nuevo faro de Cabo Vilán.

– Y el 7 de febrero de 1893, otro barco inglés el Trinacria, se estrellaba contra los bajos de Lucín. Siete tripulantes salvaron la vida pero otros 30 la perdieron en este tramo de litoral que ya empezaba a llamarse Costa da Morte por los ingleses.

Reanudamos el camino mirando a Punta do Boi, el saliente causante de la tragedia del Serpent. A partir de aquí iremos vislumbrando la silueta aún lejana del Faro Vilán y maravillándonos con el espectáculo que esta costa nos brinda a cada paso.

Avanzamos por una senda cómoda de arena y grava. Al borde de la misma encontramos un ancla, último vestigio de un barco accidentado en enero de 2014, la gabarra Prima que se fue a la deriva encallando en las piedras enfrente de Reira.

Praias de Reira son cuatro playas situadas entre la playa de Trece y Cabo Vilán: Reira, Area Longa, Balea y Pedrosa, de fina arena y fuerte oleaje. Atravesamos la playa de Reira hasta llegar a Punta Forcados donde se encuentra la curiosa Pedra do Oso.

Tanta belleza se merece una breve pausa…

Atravesamos por el sendero las tres playas restantes y echamos un momento la vista atrás para contemplar el camino andado, antes de iniciar la subida a Monte Pedrosa.

Al llegar a lo alto una pista de tierra nos conducirá a Vilán. En todo este trayecto el faro estará siempre presente, lo alcanzaremos en breve después de pasar por el parque eólico.

Cabo Vilán o Cabo de las gaviotas, acoge las únicas colonias españolas de gaviota tridáctila y arao común, junto con el paiño europeo y el cormorán moñudo. Es el último refugio al sur del atlántico para aves que habitan latitudes norteñas.

El Faro de Cabo Vilán se adentra en el mar erguido sobre un promontorio rocoso a 125 metros de altura, rodeado de un impresionante entorno y unido al antiguo edificio de fareros por un túnel cerrado de escaleras. Es el faro eléctrico más antiguo de España, su potente haz de luz tiene un alcance de 28 millas náuticas.

El edificio de los fareros consta de una sala de exposiciones, una pequeña cafetería donde aprovechamos para hacer la pausa de la comida, un centro de interpretación de los naufragios y un museo en el que se exponen antiguas ópticas y otros elementos de la historia del faro.

Antes de la construcción de este faro había uno de vapor funcionando desde 1854, el Faro Vello, situado en una torre octogonal de la que podemos ver sus restos. Su escaso alcance y poca elevación provocaban una serie de puntos ciegos insalvables que le restaban toda efectividad. Después de visitarlo reanudamos nuestra marcha bajando por un camino de toxos y bordeando por el lado del mar el perímetro de una piscifactoría de engorde de rodaballo.

Desde la piscifactoría tan sólo nos restarán unos siete kilómetros por una senda costera bastante cómoda para concluir nuestra etapa de hoy. Pasaremos antes por Monte Farelo donde se sitúa la Ermita da Virxe do Monte y también por la Playa de Lago. Cerrando el horizonte, la otra orilla de la ría nos desvela la imagen de Punta da barca y el santuario de Muxía.

Y por fin entramos en Camariñas por su puerto pesquero, uno de los más importantes de Costa da Morte. Camariñas es una acogedora localidad de tradición marinera, famosa también por sus maravillosos encajes.

En la iglesia barroca de San Xurxo de Camariñas, damos por concluida nuestra jornada, felices y admiradas de toda la belleza que hemos ido encontrando a nuestro paso, con la mente puesta ya en nuestro siguiente objetivo… Ponte do Porto.

Iglesia de san Xurxo de Camariñas
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